El 9 de agosto de 1945 cae la segunda bomba atómica sobre suelo japonés, en Nagasaki. Al igual que como aconteció tres días antes en Hiroshima, la destrucción fue total. Estos tremendos golpes derrumbaron finalmente la resistencia japonesa, cuyo gobierno presentó la rendición incondicional a las fuerzas aliadas. La tapa de LA GACETA del día siguiente refleja la “desaparición de la faz de la tierra de la ciudad de Nagassaki” y presentación la dimisión nipona, junto con una serie de análisis sobre las idas y vueltas políticas respecto de la aceptación de la tregua.
Tras la caída de dos bombas atómicas, Japón se rinde